Tuesday, August 11, 2009

Villa Ladilla


Pequeña paciente y presente, la primordial y mas proclive de propagar sus portentos. Pertinentes sus pequeños y poderosas sus pasiones…

Villa Ladilla nació…

Por que precisamente pariendo primero y permitiendo el proceder, se pusieron por pelotones con patitas a marchar…

Mudándose muy, muy lejos, mediante maravillosas margas, con múltiples manejos, manoseando sus mamotretos, miraron mil mundos. Mas muchos malgastaron su marcha, maltrechos y mancillados, manchados y malgastados de su andar…

Aunque algunos aún advertían, el arriesgado asunto que asomaba, aventureros y aventados se admiraron con asombro ante el adversario, avanzando apresurados, asumiendo su área de acción, abalanzaron hacia el, azacanando voluntad…

Verdaderos valientes que valiéndose de versatilidad, volaron por las ventanas de la vaciedad, virando por el viento, a buen vaivén, volaron a sotavento, hasta buen valle viajaron al volar…

Villa Ladilla nació…

Temiendo terribles atrocidades y tergiversando temas, todos tomaron tiempo para meditar, transcurridas las tertulias, y sin terminar de tomar, tarareando tantos unos y tropezando tantos más, ni tardos ni temblorosos, tan tranquilos aún, trataron de observar…

Ojo uno y ojo otro, observaban sin oscilar, oyendo unos, oliendo otros, opinaron por obviar, que bien obraron al saltar…

Suficientes y sin sufrimientos, soltaron a circular, sorprendidos por el cielo que se supieron acertar, sentimientos hasta el cielo y emociones hasta mas, se asombraron cientos de esos que saltaron sin esperar…

Villa Ladilla nació…

Entre espesura de floresta, estos se empezaron a encontrar, entreviendo enormes estepas y selvas de espesor, empezaron edificando, estructurando y estableciendo su especial ciudad…

Entre temblores y movidas, entre escozores y picazón, Villa Ladilla creció,

Entre flores de colores y mundos de edredón, entre vallas de moras y telas de angora, entre valles de bastedad y vello de saciedad, Villa Ladilla floreció…

Y entre miles de zumbidos, ante los tristes gemidos, de los rápidos aparecidos, entre los múltiples eximios, una tormenta como ninguna otra, apareció…

Rápida y furiosa, húmeda y fangosa, repelente y venenosa….

Villa Ladilla murió, por una barra de jabón…

1 comment:

Bringer of Life said...

This is a test to check if something's wrong with the comment page...